España se encuentra en un punto de inflexión frente al cambio climático. Así lo confirma la Evaluación de Riesgos e Impactos derivados del Cambio Climático (ERICC-2025), un informe coordinado por la Oficina Española de Cambio Climático (OECC) que identifica 141 riesgos climáticos interconectados que afectan directamente a la salud, la economía y el medioambiente.
De estos, 51 se consideran riesgos clave por su inminencia o severidad, y 17 presentan baja reversibilidad, es decir, podrían dejar consecuencias irreparables si no se actúa con rapidez.
El agua, nodo detonante del sistema climático
Según el informe, el agua es uno de los elementos más afectados y, a la vez, más influyentes dentro del sistema climático español. Riesgos como las sequías extremas prolongadas, las inundaciones y la reducción de disponibilidad de agua de calidad se han consolidado como “nodos estructurales” por su capacidad de desencadenar impactos en cascada sobre sectores clave como la agricultura, la energía, la salud o el turismo.
Uno de los datos más alarmantes del ERICC-2025 es que una sequía prolongada puede afectar directa o indirectamente a 26 de los 51 riesgos críticos identificados. Las proyecciones apuntan a que la frecuencia e intensidad de estos eventos seguirán aumentando hasta finales de siglo, con una reducción de las precipitaciones de entre el 30 y el 40 % en el peor de los escenarios.
Una infraestructura en riesgo
España cuenta con más de 2.400 presas y más de 150.000 km de redes de distribución y saneamiento. Muchas de estas infraestructuras fueron diseñadas para condiciones climáticas ya obsoletas. La urgencia de modernizarlas y adaptarlas a los nuevos patrones de variabilidad climática es innegable, especialmente en zonas costeras o con fuerte presión agrícola.
Además, el informe destaca que más del 70 % del agua utilizada en España proviene de fuentes superficiales, especialmente vulnerables a caudales reducidos y deterioro de la calidad.
Gobernanza y digitalización: claves para resistir
El ERICC-2025 también subraya la necesidad de mejorar la gobernanza del agua, todavía marcada por la fragmentación entre administraciones. Proyectos como el PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua (2022-2026) representan una oportunidad clave para avanzar hacia una gestión más eficiente, basada en datos y en planificación preventiva.
Conclusión: anticipar, adaptar y actuar
El agua se sitúa en el centro de los riesgos climáticos en España. Adaptarse no es una opción, es una necesidad urgente. Reforzar la resiliencia hídrica del país dependerá de la capacidad de anticipación, planificación y acción conjunta entre administraciones, empresas y ciudadanía.
Fuente: iAgua

