La captura de carbono está entrando en una nueva fase. Durante años, buena parte del debate industrial se centró en cómo capturar CO₂ y almacenarlo de forma segura. Ahora, una parte creciente de la conversación se desplaza hacia otra pregunta: ¿qué puede hacer la industria con el CO₂ capturado?
El informe “Carbon Dioxide Utilization 2026-2036: Technologies, Market Forecasts, and Players” de IDTechEx sitúa esta cuestión en el centro de la próxima década. La consultora analiza el mercado global de utilización de dióxido de carbono y cubre aplicaciones como recuperación mejorada de petróleo, hormigón, combustibles, metanol, metano, polímeros y químicos derivados de CO₂.
El interés no surge de la nada. La Comisión Europea define la gestión industrial del carbono como el conjunto de tecnologías destinadas a capturar, transportar, utilizar y almacenar emisiones de CO₂ procedentes de instalaciones industriales y energéticas, así como a retirar CO₂ de la atmósfera. Dentro de este marco, la utilización de CO₂ permite emplear carbono capturado para sustituir carbono de origen fósil en productos de construcción, químicos o combustibles.
La utilización de CO₂, también conocida como CCU, consiste en emplear dióxido de carbono capturado como materia prima para fabricar productos como combustibles sintéticos, metanol, químicos, polímeros o materiales de construcción. A diferencia del almacenamiento geológico, que busca retener el CO₂ de forma permanente bajo tierra, la utilización de CO₂ lo integra en nuevos procesos industriales. Su desarrollo depende de factores como energía renovable, hidrógeno verde, automatización, control de procesos, trazabilidad y viabilidad económica.
Un informe de IDTechEx apunta a una década clave para el CO₂ capturado
IDTechEx sostiene que la inversión global en CCUS está aumentando, que los mercados de carbono se están consolidando y que cientos de millones de toneladas de CO₂ podrían capturarse cada año a nivel global para 2030. Su informe prevé crecimiento en aplicaciones emergentes de utilización de dióxido de carbono, especialmente en e-fuels, químicos derivados de CO₂ y hormigón con CO₂ durante la próxima década.
Este cambio es relevante para la industria porque transforma el CO₂ de un residuo a gestionar en una posible materia prima. La propia Comisión Europea distingue tres vías dentro de la gestión industrial del carbono: captura para almacenamiento, captura para utilización y retirada de CO₂ de la atmósfera. Además, señala que la infraestructura de transporte de CO₂ será clave para desarrollar un mercado europeo del CO₂.
La Agencia Internacional de la Energía también confirma que el despliegue de CCUS ha avanzado más despacio de lo esperado, aunque el número de proyectos en desarrollo ha crecido con fuerza: identifica alrededor de 45 instalaciones comerciales en operación y más de 700 proyectos en distintas fases dentro de la cadena de valor de CCUS.
Qué es la utilización de CO₂ y por qué gana protagonismo
La utilización de CO₂ consiste en capturar dióxido de carbono y emplearlo como insumo en nuevos productos o procesos. Puede utilizarse, por ejemplo, para producir combustibles sintéticos, metanol, metano, polímeros, químicos, carbonatos o materiales de construcción.
Su atractivo está en que conecta dos necesidades industriales: reducir emisiones y buscar materias primas alternativas. En lugar de considerar el CO₂ solo como un residuo climático, la CCU lo incorpora a una lógica de economía circular industrial.
Sin embargo, no todos los usos del CO₂ tienen el mismo valor climático. Algunos productos pueden almacenar carbono durante largos periodos, como ciertos materiales de construcción. Otros, como los combustibles sintéticos, pueden volver a liberar CO₂ durante su uso. Por eso, cada aplicación debe evaluarse por su ciclo de vida, su consumo energético y su capacidad real para reducir emisiones netas.
CCS, CCU y CCUS: diferencias básicas

La diferencia no es solo técnica. También afecta al modelo de negocio. El almacenamiento requiere infraestructura, regulación y capacidad geológica. La utilización, en cambio, busca crear valor comercial a partir del CO₂ capturado.
Cuándo el CO₂ se almacena y cuándo se transforma
El almacenamiento puede ser más adecuado cuando se busca una reducción permanente de emisiones de sectores difíciles de abatir. La utilización puede ser interesante cuando el CO₂ sustituye carbono fósil en productos o cuando queda fijado durante largos periodos.
La Comisión Europea señala que la CCU puede sustituir carbono fósil en productos de construcción, químicos o combustibles, lo que explica por qué estos sectores aparecen como aplicaciones prioritarias en muchos análisis del mercado.
Aplicaciones industriales: combustibles, químicos, polímeros y hormigón
IDTechEx identifica varias categorías de productos vinculadas a la utilización de CO₂, entre ellas combustibles, metanol, metano, polímeros, químicos y hormigón derivado de CO₂.
E-fuels y combustibles sintéticos
Los combustibles sintéticos pueden producirse combinando CO₂ capturado con hidrógeno, preferiblemente hidrógeno renovable. Esta vía está ganando interés en sectores donde la electrificación directa es más compleja, como aviación o transporte marítimo.
En Europa, ReFuelEU Aviation establece requisitos para aumentar progresivamente la proporción de combustibles sostenibles de aviación en los aeropuertos de la UE. La Comisión Europea indica que la cuota mínima de SAF empieza en el 2% desde 2025 y alcanza el 70% en 2050, con subcuotas específicas para combustibles sintéticos.
En el transporte marítimo, FuelEU Maritime se aplica plenamente desde el 1 de enero de 2025 y establece límites a la intensidad de gases de efecto invernadero de la energía usada por buques que hacen escala en puertos europeos. Los objetivos empiezan con una reducción del 2% en 2025 y avanzan hasta el 80% en 2050.
Estas normas no convierten automáticamente a todos los e-fuels en soluciones competitivas, pero sí crean una señal regulatoria para tecnologías que combinan CO₂, hidrógeno y procesos industriales avanzados.
Químicos y polímeros derivados de CO₂
La utilización de CO₂ también se está explorando en productos químicos y polímeros. IDTechEx menciona aplicaciones en urea, policarbonatos, polioles de policarbonato, polipropileno carbonato y nuevas rutas de síntesis para moléculas como metanol, etanol, syngas o ácido acético.
Para la industria química, el interés está en reducir la dependencia de carbono fósil y abrir rutas alternativas de producción. Pero el reto es exigente: muchas conversiones de CO₂ requieren energía, catalizadores, reactores específicos y una integración muy precisa del proceso.
Hormigón y materiales de construcción con CO₂
Otra vía emergente es la mineralización de CO₂ para fabricar materiales de construcción o mejorar procesos vinculados al hormigón. IDTechEx destaca la comercialización de procesos de mineralización ex situ para producir hormigón derivado de CO₂.
Esta aplicación resulta especialmente interesante porque algunos materiales pueden retener carbono durante periodos largos. Aun así, también aquí es necesario analizar cada caso: origen del CO₂, energía utilizada, durabilidad del producto y reducción real frente a alternativas convencionales.
Por qué la automatización será clave en estos nuevos procesos
La utilización de CO₂ no será solo una cuestión química. También será una cuestión de ingeniería, automatización y control industrial.
Transformar CO₂ en combustibles, químicos o materiales requiere procesos estables, trazables y monitorizados. En una planta, esto puede implicar control de presión, temperatura, caudales, composición de gases, calidad de producto, eficiencia energética y seguridad operativa.
Aquí entra en juego la automatización industrial. No basta con tener una tecnología prometedora; hace falta integrarla en instalaciones capaces de operar con fiabilidad.
ISEGA trabaja en servicios tecnológicos industriales que incluyen instalaciones eléctricas industriales, automatización industrial, robótica, mantenimientos predictivos, depuración de aguas, metal mecánica, telecomunicaciones y mantenimiento integral. Esta combinación es relevante porque los nuevos procesos industriales vinculados a la descarbonización suelen necesitar una visión integrada de electricidad, mecánica, control, datos, seguridad y mantenimiento.
El papel del mantenimiento predictivo y el control de datos
Las tecnologías de utilización de CO₂ pueden depender de equipos críticos: compresores, reactores, bombas, válvulas, sensores, sistemas de control, intercambiadores, cuadros eléctricos y elementos de seguridad.
Cuando estos equipos fallan, la consecuencia no es solo una parada. También puede haber pérdida de eficiencia, desviaciones de calidad, problemas de seguridad o incumplimiento de parámetros de operación.
Por eso, el mantenimiento predictivo cobra especial importancia. ISEGA señala que sus servicios de mantenimiento predictivo se apoyan en técnicas reguladas por la norma ISO 18436 y tienen como objetivo ofrecer información precisa y oportuna para realizar mantenimiento solo cuando es necesario, anticipándose a problemas y reduciendo costes asociados a paradas no programadas.
En procesos vinculados al CO₂, esto puede traducirse en monitorizar vibraciones, temperaturas, presiones, consumos, caudales, corrosión, rendimiento de equipos y señales anómalas antes de que generen una incidencia.
Retos: costes, energía, trazabilidad y escalabilidad
La utilización de CO₂ tiene potencial, pero no debe presentarse como una solución automática. Sus principales retos son técnicos, económicos y ambientales.
El primer reto es energético. Convertir CO₂ en combustibles o químicos puede requerir mucha energía, especialmente cuando se combina con hidrógeno. Si esa energía no es renovable o baja en carbono, el balance climático puede perder sentido.
El segundo reto es la trazabilidad. Para demostrar el impacto real de una solución basada en CO₂, hay que medir origen del carbono, energía empleada, emisiones de proceso, durabilidad del producto y destino final.
El tercer reto es la escalabilidad. Pasar de pilotos y plantas demostrativas a producción industrial exige inversión, integración de procesos, mantenimiento, automatización, seguridad y personal técnico especializado.
El cuarto reto es regulatorio. Las normas europeas sobre combustibles sostenibles, gestión industrial del carbono, certificación de removals y mercados de carbono están evolucionando. Esto puede abrir oportunidades, pero también obliga a las empresas a tomar decisiones bien fundamentadas.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la utilización de CO₂?
La utilización de CO₂ es el uso de dióxido de carbono capturado como materia prima para fabricar productos como combustibles sintéticos, químicos, polímeros o materiales de construcción.
¿Qué diferencia hay entre CCU y CCS?
CCU utiliza el CO₂ capturado en nuevos productos o procesos. CCS lo almacena de forma permanente, normalmente en formaciones geológicas. CCUS engloba ambas opciones.
¿La utilización de CO₂ elimina emisiones?
Depende de la aplicación. Algunos usos pueden almacenar carbono durante largos periodos, mientras que otros, como los combustibles, pueden volver a emitir CO₂ al usarse. Por eso es necesario analizar el ciclo de vida.
¿Qué productos pueden fabricarse con CO₂ capturado?
Entre las aplicaciones analizadas por IDTechEx aparecen combustibles, metanol, metano, polímeros, químicos, hormigón, carbonatos, alimentos, algas y almacenamiento energético con baterías de CO₂.
¿Por qué la automatización industrial es importante en la utilización de CO₂?
Porque estos procesos requieren control preciso de variables como presión, temperatura, caudal, composición del gas, consumo energético, seguridad y calidad del producto.
¿Qué papel tiene el mantenimiento predictivo?
Permite anticipar fallos en equipos críticos y reducir paradas no planificadas, algo especialmente importante en procesos industriales complejos y continuos.
Del carbono residual al carbono gestionado
La utilización de CO₂ representa una oportunidad para repensar cómo la industria gestiona sus emisiones. No sustituye por sí sola a la reducción directa de emisiones, ni elimina la necesidad de eficiencia energética, electrificación o renovables. Pero puede convertirse en una vía complementaria para sectores donde el carbono seguirá siendo necesario como materia prima.
El cambio de fondo es claro: el CO₂ empieza a entrar en la conversación industrial no solo como residuo, sino como flujo que hay que capturar, medir, transportar, transformar y controlar.Para las empresas industriales, esto abre una pregunta práctica: ¿están sus instalaciones preparadas para trabajar con procesos más monitorizados, más exigentes y más conectados?
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